domingo, 1 de abril de 2012

Poesía X*




 

Él,
de nuevo acaricia,
con sus abrasadoras manos,
una, de sus mejillas…
Ella,
gira su cabeza,
y sus adolescentes miradas otra vez se consumen.

Sus cuerpos marchitos,
sus cuerpos envejecidos,
y Ellos, aún se acarician…
Hoy,
se detuvieron en un instante…
Y lloraron exaltados,
porque cuenta se dieron,
de que estuvieron juntos Siempre,
y de que sus Vidas,
terminan de desfilar.

 *Obra del videopoema "La Poesía que se Oculta en el Museo Blanes"

Soneto al Saxofón

Lo difícil es el saber besarte…
tu cuerpo de cobre deseo explotar
hasta tu mismo aire quiero respirar
y así cada sentimiento brindarte.

Porque estoy ciego sin tu lenguaje
danzando perdido en esta oscuridad
imaginando acariciar la humedad
de tu múltiple mejilla salvaje.

Me arrastrará tu sinfónico caudal
removiéndome del mundo-desastre,
desembocando en lo sublime y abismal.

Eres mi cisne dorado y sensual
adoro, el agudo y ronco arrastre
de tu dulce melodía celestial.

Poema Supremo



Si pudiera clavar tus ojos
en estas letras,
si pudiera atar tus labios
en estas palabras,
todos dejarían de señalar
que este Poeta miente
acerca de tu divinidad.

Quisiera reflejar tu belleza
con versos tan bellos
como son estos besos
que aún están enterrados
en mi cuello
y que se derraman
por todo mi cuerpo
mojándome con tu néctar ardiente
mi cielo y mi infierno…

Y cuando mire este poema
quiero ver tu figura descubierta y desnuda
detrás de las letras,
para así romperlas una a una
viniendo hasta mí con tu hermosura
que nunca se desvanece
por lo que uno tiende a dudar
acerca de tu mortalidad.

Si pudiera lograr
 tal perfección en mis versos,
¡vaya si es lo mejor
que pude haber hecho!...

El Puzzle


Jugaremos al puzzle:
tú, el jugador;
yo, el juego.

Objetivo:
Construir mi puzzle infinito…

Pistas:
He perdido mis piezas en el camino,
hay algunos que las recogen
pero nunca adivino
quienes son.
Presté figuras valiosas
pero jamás he descubierto
quienes no me la han devuelto…

Hay algunos que esconden mis piezas
en la pequeña mesa de luz
del inconsciente.
¡Cuánta parte de mí
en tanta gente…!
Donde algunos son dueños
-que sin permiso-
se quedaron con retazos míos
por accidente.

Jugador:
deberás hallarlas
juntarlas
 y descubrirás
quién soy.

Hay piezas que con Tiempo
cambiaron de tamaño
color y textura.
Otras que nunca volverán,
quedaron en algún pasado
y su recuerdo ya es otra pieza
a encontrar.

Hazme el favor,
cuando me muera
déjalas volar hacia el horizonte
para que se fundan
en el atardecer.

Poesía a la Diversidad



Me enamoré de un hombre,
decime cómo:
se controla el Amor...
Soy transexual,
decime cómo:
aceptar este cuerpo que no soy.

Cuán pesados serán
los miles de índices cuándo sepan que soy gordo
esquelético
torpe y feo…

Qué pesados serán
las lenguas de algunos pobres
cuando sepan que soy rico…
Qué pesados serán
las lenguas de algunos ricos
cuando sepan que soy pobre…

Soy discapacitado,
y se burlan…
Soy muy viejo,
soy muy joven,
y no me escuchan…

Los índices superiores se ocupan
de inventar falsedades
y me culpan
reavivando índices ignorantes
que golpean y multiplican
duros látigos, duras lenguas
que en mis espaldas van
desfigurándome.

No olvidaré…
que látigos como esos
me han fusilado
por ser de otra ideología
me han torturado,
por ser de otra religión
o de otro color
me han quemado,
por ser de otra cultura
me han humillado…
¡¡BLANCO/URUGUAYO/MUJER!!
¿De qué han servido las fronteras?
¿De qué han servido las etiquetas?
Nos agrupamos con nuestros “iguales”
y desde allí surge el índice
para el distinto,
será por eso
que yo también discrimino…
¡a los que discriminan!
Y todo aquello
todo aquello que no quieran que yo sea
¡YO LO SOY!
por el hecho de que estén
lo más alejado
lo más alejado de mí.

La bailarina de ballet




I
En su biblioteca… una vela,
y en su centro, una bailarina de ballet
con apretados zapatos azules que ilumina con resplandor,
las escritas hojas del Lector.

Hojas que eran vacíos continentes blancos,
y fueron hundidos por la azulada tinta…
tinta que fue gota caída,
y se esparció creando ríos de cursivas.

Al hombre siempre le gustó
jugar con la bailarina de ballet:
tirarle suspiros sin que desaparezca,
tomarla de su cintura y quemarse
esos dedos que luego se vuelven grises
cenizas…


II
La bailarina comienza a deleitar con su luz,
los libros que el hombre lee.
Conoce acerca de la gran bailarina universal,
-el Sol-
y como ella desea enardecer…
se enamora también
de fábulas y dragones,
de romances y trovadores,
por lo que decide escaparse de sus zapatitos de cera,
y sumergirse vorazmente a la hoja
para besar cada letra…

III
He imaginado ser aquél poema…
y ver como mi pirómano Lector
dejó que ese meteorito cayera,
frío Lector,
que deja que se consuman las vértebras
de mis versos,
que se van expandiendo incontrolables
alrededor suyo,
mientras inmóvil él,
observa el espectáculo con fascinación.

martes, 24 de enero de 2012

Edith Piaf

 

Edith Piaf seduce estos fragmentos de inspiración
al acariciar con su voz,
la laguna de mis sentimientos.
Me conquista con su francés de erres rítmicas
que desgarradoramente volarán
como un enjambre de gorriones,
y plasmarán en el aire de mi alrededor
sus inmortales canciones…

Ay Piaf…!
Encuentro Belleza en tu canto
y yo,
-que acostumbro a ceder a los encantos…-
me dejaré arrastrar
hasta tu amante y bohémico París.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Haikus





I
Las hojas caen
y me abrazan los ojos,
algo no veré...
II
Le llueve un cielo
a ese viejo que duerme
y es bañado en gris.
III
La larga alfombra
de hojarasca reseca
truenan en mis pies.
IV
Ojos tambores
del niño repique
tronando allá van.
V
El saxo gime.
Gorriones vuelan
bailando la melodía.

domingo, 2 de agosto de 2009

Hombre Nuevo





"El hombre de hoy surge
-en realidad-
del Hemisferio Norte”
Dile a tu niño
cuando con miedo te pregunte:
“¿De dónde venimos?”
Del cascarón mundial
nace el hombre nuevo
golpeando todas las Áfricas
y todas las Americas
mientras se parte
el Planeta,
y una lágrima sangre
cae
debido a su mortal existencia…


Poema del libro “Detener el Tiempo”

lunes, 20 de julio de 2009

Ceguera del Cielo




Hace tanto
que no miro el cielo.
Que no sé su color
¿Acaso era rojo
blanco o negro?
Hace nunca,
que yo miro...
Tengo un ningún azul cielo
porque estoy escondido
en un sótano
de infierno.
Ya no sé como,
pueda ver luz,
pueda ver
cielo.

Poema del libro “Detener el Tiempo”